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domingo, 12 de enero de 2020

Caída del imperio romano, de Adrian Goldsworthy

   
      En el siglo II, es la época donde se sitúa en este libro, Roma era la potencia más
importante del mundo conocido:
¿Qué ocurrió en dos siglos?
Las generaciones de la época carecían del severo sentido de la virtud de las antiguas generaciones
que habían contribuido a la grandeza de Roma, Había escasa motivación para el talento genuino.
      Aparte de las invasiones bárbaras, el Bajo Imperio sufría una hipertrofia administrativa, una
intoxicación de burocracia, una debilidad de raíz espiritual. Y desconfianza entre las jerarquías,
pues se fragmentaba el poder en muchos bandos.
      De todos los personajes históricos, Goldsworthy, toma como emperador preferido a Marco Aurelio, “el rey filósofo”. "Uno de los que creo que conozco mejor como persona es él. Tiene algo increíble este hombre que es dueño del mundo que está desesperado por no corromperse y hacer las cosas con rectitud. Juliano, en cambio, siendo como fue un gran hombre, estaba demasiado centrado en sí mismo". Nos cuenta el autor.
     La caída de Roma es un acontecimiento memorable debido a la larga vida de su imperio. Después de la muerte de César perduró más de quinientos años en Italia y en las provincias occidentales, mientras que el Imperio de Oriente, duró tres veces más, dado que los emperadores se mantuvieron el poder en Constantinopla hasta el siglo XV. El Imperio Romano fue Inmenso, ninguna potencia ha controlado jamás, todos los territorios que circundan el Mediterráneo, y dejaría sus huellas e influencia en numerosos países. Aún hoy, sus monumentos resultan espectaculares:
      El Coliseo, El Panteón, teatros, acueductos, villas y vías repartidas a todo largo y ancho de sus
provincias. Ningún otro estado de cualquier época construiría una red tan inmensa de caminos hasta
el siglo XIX. El Imperio Romano suele considerarse muy moderno y sofisticado (cristales en las
ventanas, calefacción central, casas de baños, etc.).

     Los que visitamos los museos y monumentos repartidos por lo que fue el Imperio Romano, todavía nos sorprendemos de su caída, porque lo que surgió de entre sus ruinas resulta tremendamente primitivo.
     La denominación de Edad Oscura para la Edad Media está muy arraigada en la mente de la gente, a pesar de que es un término que los estudiosos han dejado de utilizar hace mucho tiempo.
La eterna pregunta: ¿Por qué se Hundió Roma? Éste continúa siendo uno de los grandes interrogantes de la historia. En el mundo del autor, el mundo anglófono, “La caída” está ligada a la decadencia.
Roma nunca fue abandonada, aunque a lo largo de los siglos que siguieron a la caída, su población
se redujo de forma drástica, desde el máximo alcanzado en el momento del esplendor del imperio.
A parte de la capital, muchas otras ciudades modernas, se han construido sobre cimientos romanos,
algo que resulta evidente en los trazados en cuadrícula de sus planos urbanos. Otras ciudades
desaparecieron por completo y las situadas en zonas desérticas nos brindan algunas de las ruinas
más románticas del planeta.
     El autor apenas ha utilizado los términos modernos “Bizancio” y “Bizantino”, y cuando lo ha hecho y cuando ha hecho referencia a los emperadores que gobernaron desde Constantinopla, los ha llamado romanos, aun cuando ya no controlaban Italia ni la propia Roma. Así, nos cuenta el autor es como sellamaban a sí mismo. También la exactitud de los términos empleados, como “germánicos y “tribus”,según el autor, todavía se debate acaloradamente. En ocasiones la palabra Bárbaro es conveniente,pero ninguno de estos términos, debería interpretarse con demasiada rigidez, según Adrian Goldsworthy.
      En el 476, el último emperador romano que ejercía su poder desde Italia fue depuesto en Rávena.
Rómulo Augústulo tenía poco más de diez años y era una marioneta en manos de su padre, que
comandaba el ejército imperial. En aquel momento ya no controlaba un imperio demasiado grande. En el este, en Constantinopla, gobernaba otro emperador que no reconocía al pretendiente de Italia. La mayoría de las provincias occidentales (Galia, Hispania y Norte de África), habían sido
reconvertidas en reinos por caudillos de origen germánico. Ahora que un oficial del ejército de
extracción Bárbara llamado Odoacro, había asesinado al padre de Rómulo, y había depuesto al
emperador, a Italia le aguardaba el mismo destino.
     A finales del siglo IV, el imperio se había dividido en las mitades oriental y occidental, cada una
gobernada por su propio emperador. El Imperio de Oriente, había conservado su fuerza, pero el
Occidental había caído en desgracia (su riqueza y su poder había disminuido tras una serie de
reveses). En el año 476 al Imperio de Occidente le quedaba poco para caer, de forma definitiva.
Durante el siglo siguiente, los romanos orientales intentaron reconquistar los territorios perdidos
y ocuparían Italia, África y parte de Hispania, pero carecían de la fuerza suficiente para
mantenerlos a largo plazo.
     Ya en el año 600 el mundo era muy diferente, porque ninguna superpotencia había ocupado el lugar de Roma y lo que fue su territorio estaba ahora dividido en muchos reinos y pueblos de menor tamaño. Por lo que el mundo medieval había cobrado forma, por lo que el autor, siempre recurrente nos dice que “La Caída del Imperio Romano sigue siendo uno de los grandes misterios de la Historia”
El año 476, año en que fue depuesto Rómulo Augústulo, con poco más de10 años, por el bárbaro
Odoacro, se tiene como el fin de Roma occidental:
"Existe una amarga ironía en el hecho de que el último emperador hubiera sido bautizado con el
nombre Rómulo en honor del mítico fundador de Roma y de que el apodaran 'el pequeño Augusto
(Augústulo es diminutivo de Augusto)”.
“No se puede hablar de un año en particular. Es mejor ver este proceso con distancia. Entre
Adriano, Marco Aurelio hasta Rómulo Augústulo la diferencia es bastante impresionante. No hay un
claro elemento singular. Y por eso la caída del Imperio romano es un tema que nunca se pasa de
moda”.
     Para algunas personas, según nos cuenta Adrian Goldsworthy, el mundo del Bajo Imperio Romano era extremadamente sombrío, con un campesinado cargado de impuestos, al que exprimían para hacer frente a los crecientes costes de mantenimiento de un ejército. Con el tiempo esta elevada presión acabó llevando el sistema a la destrucción.

      Adrian Goldsworthy habla de otras obras relacionadas con el tema de La Caída del Imperio Romano y dice: “Ninguno se esfuerza en vincular el Imperio del siglo IV con el Alto Imperio Romano, y es necesario comprender de forma más global como era el Imperio Romano y discernir las causas de su caída”
      En resumen, el Imperio era más fuerte en el año 200 que en al año 300, aunque tal vez, nos dice el
autor, hubiera sido más débil en el año 250 y para explicar estas oscilaciones es necesario ampliar
la perspectiva.La guerra civil se convirtió en un suceso frecuente a partir del siglo III, tras el año 217, hubo sólo algunas décadas en las que no se produjera alguna disputa violenta por el poder en el seno del Imperio Romano. Diocleciano, por ejemplo, mantuvo la paz interna durante veinte años, interrumpidas sólo por dos revueltas. Duró casi una década una de esas revueltas y la cual requirió un gran esfuerzo militar.Las guerras civiles y las usurpaciones son aceptadas sin más como parte del paisaje normal del Bajo Imperio Romano, pero para algunos estudiosos era natural asumir que las amenazas extranjeras son siempre más graves que las luchas internas. Y esto es lo que quiero destacar fundamentalmente del libro que he elegido, porque su autor se centra en las luchas internas del Imperio Romano, haciendo una cronología de los sucesos que acontecieron después de la muerte de Marco Aurelio, el último de los llamados “Emperadores Buenos” o los Emperadores Antoninos.
Un libro con títulos sugerentes, buena cronología de los hechos y cuando tiene que analizar alguna
temática, nos retrotrae, a lo que podía ver sido las causas pasadas, que han llevado a los hechos
que relata. Lo que voy a intentar ahora es ver como comienza el libro e intentar explicar el
esquema de este:

I ¿Crisis? El siglo III “El Reino dorado”

“Reflexiona repetidamente sobre la rapidez de tránsito y alejamiento de los seres existentes y de
los acontecimientos. Porque la sustancia es como un río en incesante fluir, las actividades están
cambiando de continuo y las causas sufren innumerables alteraciones. Casi nada persiste y muy cerca está este abismo irífinito del pasado y del futuro, en el que todo se desvanece. ¿Cómo, pues, no va
a estar loco el que en estas circunstancias se enorgullece, se desespera o se queja porque sufrió
alguna molestia cierto tiempo e incluso largo tiempo?”
MARCO AURELIO

Este emperador murió con cincuenta y ocho años y había gobernado un vasto imperio durante casi dos décadas. Más tarde correrían rumores de que fue un crimen, ya que siempre era una posibilidad que se barajaba. Este capítulo me hizo ver de nuevo a Gladiator, la película que nos cuenta la historia
de cómo Cómodo, hijo de Marco Aurelio mata a su padre.
      En la época de Marco Aurelio, el Imperio se extendía desde la costa Atlántica hasta el Rin y el
Danubio, y desde la línea que trazan los ríos Furth y Clyde en el norte de Britania hasta el
Éufrates en Siria. Medía casi cinco mil kilómetros desde las zonas periféricas más al norte.
El libro continúa en esta primera parte con los siguientes apartados:
“Los Hombres más Humildes, los pobres y el resto”
Aun sumando a todos los senadores, los équites y la clase curial, la élite del Imperio estaba
constituida por una minúscula fracción de la población total. No contamos con una cifra fidedigna
para ningún periodo del Imperio, ya que las cantidades mencionadas por las fuentes son vagas, en
ocasiones contradictorias, y a menudo han sido tremendamente exageradas. Nos cuenta el autor.
Fuera el que fuera el tamaño total de la población, el grueso de los habitantes del Imperio romano
vivía en el campo, en granjas y en pueblos. Algunas ciudades eran enormes: se calcula que Roma tenía una población de cerca de un millón de personas. Alejandría era la mitad de grande que la capital del Imperio, pero su población, unida a la de Antioquía y Cartago, probablemente sumaba otro millón. Se cree que unas cuantas ciudades contaban con hasta cien mil habitantes, aunque la mayoría eran mucho más pequeñas, con poblaciones que ascendían a decenas de miles o incluso a miles de habitantes. Las viviendas solían estar abarrotadas, sobre todo en Roma, y especialmente las de los más pobres.

“Los hombres más honorables. Los gobernantes del Imperio”.
En este apartado el autor, hace referencia a Marco Aurelio, y no será la única vez que lo citará en
el libro. Me ha encantado esta parte, porque hace un buen resumen de los gobernantes de Roma, sus
formas de gobierno y la política de Roma:
En el aniversario 900 de la fundación de Roma fue conmemorado formalmente en el año 148, cuando Marco Aurelio era adolescente. Es imposible saber si Rómulo existió y si realmente fundó la ciudad
en el año 753 a. C., pero es probable que la fecha aceptada de forma tradicional sea la correcta.
Roma fue gobernada por reyes hasta el año 509 a. C., cuando el último de ellos fue expulsado y se
formó la república. En el siglo III a. C, la republica romana se expandió hasta controlar la
península italiana y, a mediados del siglo siguiente ya dominaba todo el mundo mediterráneo. Sin
embargo, con el tiempo la política romana fue haciéndose más agresiva. En el año 88 a. C. Un
ejército romano marchó contra la propia Roma, comenzando la primera de una serie de guerras civiles que destrozarían la república. Al final en el año 31 a. C., el hijo adoptado de Julio César,
Octaviano, derrotó a su último rival, Marco Antonio. Roma volvió a convertirse en una monarquía,
aunque Octaviano no quisiera utilizar la palabra rey (César había sido asesinado, porque se
sospechaba que codiciaba ese título).
Octaviano afirmaba haber “Restaurado la República”, pero durante su prolongado reinado creó un
sistema que alteró de forma fundamental el equilibrio de poder dentro del Estado. Él y sus
sucesores recibieron el nombre de Imperator, de donde procede nuestra palabra emperador, que en
latín significaba General. Por lo que era tradicional que los comandantes victoriosos fueran
aclamados como Imperator por sus ejércitos.
Tengo que destacar que menciona a los Emperadores Trajano y Adriano, los cuales eran originarios de Hispania, al igual que la familia de Marco Aurelio.

Continúa con otro apartado en la parte primera, “El Emperador Filósofo”:
Cuando Marco Aurelio se convirtió en emperador en el año 161, el imperio estaba en pleno apogeo,
era Próspero y estable. Estaba floreciendo en él una sofisticada cultura que mezclaba elementos
griegos y romanos con otras influencias.

II El secreto del Imperio.

[...] al haberse divulgado un secreto del Imperio: que se podía nombrar un príncipe en un lugar que
no fuera Roma.
El senador e historiador TÁCITO, a principios del siglo II

Pertinax. El hijo de liberto:
Tras el asesinato de controvertido hijo de marco Aurelio Cómodo, comienza la lucha dentro del
imperio romano, para hacerse con el poder del Imperio

“Un Muro alrededor de las Provincias” “El Ejército Romano”
La república había sido destruida y Augusto había creado el principado, en enfrentamientos entre
ejércitos más leales hacia su general que al Estado.

“Un Emperador en África”
La divulgación del secreto comienza a hacerse realidad, se podía nombrar un emperador en un lugar
que no fuera Roma.

III Las Mujeres Imperiales.
“Al acceder Alejandro al poder, la dignidad y el título de emperador estaban con él, pero la
administración del Estado y el gobierno del Imperio eran controlados por las dos mujeres que
realizaban un serio esfuerzo por volver a un gobierno moderado y respetable”.
El historiador HERODIANO, a mediados del siglo d.C.

Las mujeres de la dinastía Severa:

Las mujeres fueron protagonistas en el Imperio romano, unas veces ejerciendo de regentes y otras
influenciando a gente importante, en esta parte del libro se recalca mucho el papel jugado por las
mujeres.
los emperadores adolescentes
“Se rumoreó que los dos hermanos estaban considerando partir el Imperio en dos, quedándose
Caracalla (Emperador famoso por conceder a mucha gente la ciudadanía romana) en Roma y gobernando
el oeste, mientras que Geta controlaba Oriente, ya fuera desde Alejandría o desde Antioquía.  La
fuente de la que hemos extraído esta historia la escribió apenas unas décadas más tarde, mucho
antes de que el Imperio estuviera realmente dividido, de modo que es evidente que no se trata de
una invención a posteriori. El plan fue detenido por la madre de los emperadores, Julia Domna, que
exigió saber cómo pensaban dividirla a ella. El 26 de diciembre la madre y los dos hijos se
reunieron en privado en el palacio para que ambos se reconciliaran”.

El final de una edad de Oro es el último capítulo de esta parte I del libro:
Alejandro Severo gobernó durante trece años. Las décadas de agitación que siguieron a su muerte
hicieron que ese periodo pareciera mejor de lo que realmente había sido.
Los veinte años de paz nacional trascurridos desde la derrota de Clodio Albino en el año 197, hasta
el asesinato de Caracalla nunca se repetirían. En los reinados de Elagábalo y Alejandro se
produjeron esporádicamente motines militares y golpes de Estado, pero todos ellos fracasaron hasta
el año 235. Después de lo contado anteriormente, hasta los últimos días del Imperio de Occidente,
sólo hubo algunas décadas sin guerra civil de envergadura.
Los ciudadanos del Imperio, los que habitaban las provincias romanas, les importaban muy poco lo
que hiciera el emperador en Roma, siempre que respondiera a sus peticiones, nombrara gobernadores
honestos y capaces, y por supuesto que no subieran demasiados los impuestos.

     El libro continúa haciendo mucho hincapié en los problemas internos del Imperio Romano, aunque a veces parece haber cierta estabilidad, por ejemplo, con la Tetrarquía. Pese a los altibajos el
Imperio siguió en pie, aunque su economía seguía cayendo tras años y años de luchas internas y por
supuesto para poder mantener un ejército capaz de vigilar sus fronteras y a potenciales enemigos
externos. Los Impuestos se incrementaron demasiados y pese a esto, muchos pensaban que dentro del Imperio estarían mejor que fuera. También hace alusión a un enemigo extranjero, Los Persas. Romanos y persas lucharían en el siglo III y hay una página, donde Sapor I, describe su victoria frente a los romanos en el año 244. Apesar de esto a lo largo del tiempo estas luchas seguirán.
Hace alusión a los Hunos (su origen está envuelto en leyenda), que presionaron a los habitantes de
más allá de las fronteras del Imperio romano, que finalmente tuvieron que ser absorbidos por el
Imperio, y nos dice el autor, que esto fue un desastre y que llevó a una gran crisis que terminó
con la sublevación de los Emigrantes (“Los Pueblos Bárbaros”). Tampoco he de olvidar al el
Emperador Constantino. Famoso por ser el emperador que cristianizó al Imperio, aunque el autor hace una crítica voraz sobre él y no dice que muchas fuentes provienen de la Iglesia y que habría que ponerlas en cuestión. No dejaré pasar por alto la derrota de Adrianápolis, frente a un nutrido grupo de godos encabezado por Fritigerno. Por lo que el autor asevera que es un grave problema para aquellos que hacen hincapié en la fortaleza y eficiencia del Imperio a finales del siglo IV. También nos dice, que las incursiones de los Bárbaros eran dañinas para finales del siglo IV, pero eran siempre los enemigos internos los que amenazaban el reinado del Emperador y su propia vida.
También, hacer hincapié en la división del Imperio en el año 395, que reflejaba en buena medida la
división de las provincias occidentales, que hablaban latín, y las orientales, que hablaban griego.
Había numerosas diferencias regionales de lengua y cultura entre ambas regiones, lo que sin lugar a
duda dio cohesión a los dos imperios que surgieron.
Unos de los apartados del libro nos hablan “Del Imperio Cristiano”: Los propios cristianos
siguieron estando divididos en muchos grupos diferentes. En el Norte de África Los donatistas
seguían siendo fuertes, manteniendo su organización eclesiástica, con obispos y otros líderes
análogos a los de la Iglesia Católica, apoyada por el Estado.
Teodosio se aseguró de que la Iglesia oficial respaldara únicamente el credo y la doctrina que
fueron aprobados en el Concilio de Nicea.

    Para mi este gran autor ha seguido la senda que ya inauguró Edward Gibbon. Goldsworthy
hace un relato apasionante, según mi opinión, también es una gran obra y a la vez muy didáctica, en la cual hace un repaso de la historia de cuatro siglos, desde el final de los Antoninos, aún en esplendor, pasando por la “autodestrucción o defenestración “del Imperio de Occidente hasta el siglo VI, en Bizancio.
      Tampoco olvida el trascendental Primer Concilio de Nicea, del año 325, que legalizó
oficialmente a los cristianos....Pero no hay que olvidar esta crítica hacia Gibbon:
   Según Goldsworthy, Gibbon exagera la influencia de la nueva religión monoteísta en el declive de
aquella civilización: "Es muy crítico con la Iglesia. De joven se convirtió al catolicismo en la
Inglaterra del siglo XVIII, cosa poco recomendable. Y su padre lo mandó a la Suiza calvinista para
que cambiara de doctrina". Opina que la visión del clásico contiene un poco de resentimiento. En
este aspecto, concluye, "fue un poco cínico".
Según el autor:
      "Quiero dar unas cuantas evidencias históricas, para que los lectores saquen sus propias
conclusiones", "Es extraño lo poco que afectó la religión cristiana al ethos del Imperio romano.
Porque la integró totalmente. El emperador se convirtió en sumo pontífice máximo. Antes, Marco
Aurelio se vio favorecido por un Dios particular después de cada victoria. Constantino, igual, pero
con el Dios cristiano".
“La política y la milicia, asegura, no percibieron la diferencia de la nueva religión imperante. Es
más, la misma especulación teológica se pudo nutrir de los eventos de la Historia. La ciudad de
Dios de Agustín de Hipona se entiende en el contexto del fin de Roma, que fue el fin de un mundo
que muchos creían eterno”.





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